"Porque simplemente, por razones de la vida, a veces, algo tan grande que no tiene fin se nos queda tan pequeño que no nos podemos conformar solo con eso. Y necesitamos un numero, un símbolo, algo... que nos sirva para expresar todo aquello que nos llena. Y por eso se creo un doble infinito"

Doble Infinito

jueves, 9 de mayo de 2013

Capítulo 4:


Y ahí estaba, enfrente de su cantante favorito, enfrente de su grupo de música favorito, rodeada de una multitud que seguía el compas de la música y cantando unas canciones hermosas, las cuales ella conocía a la perfección. Cada nota, cada sonido, cada entonación eran lo que ella se había imaginado e incluso mejor. Aquel grupo, llamado “Shootmoon” era alucinante en directo, su sonidos eran vibrantes y energéticos, melodiosos y llenos de fuerza y carácter.
Se encontraba justo en la primera fila, enfrente del cantante principal. Miro arriba y lo vio, extrañamente era la primera vez que lo veía, pero la espera había valido la pena. Su silueta se veía iluminada por los focos que apuntaban hacia el escenario, era alto y delgado, pero su camisa medio arremangada dejaba ver los brazos bien moldeados y fuertes que tocaban una guitarra color lima. Su pelo negro como la noche enmarcaba su bello rostro, de rasgos afilados que le daban un aspecto de chico malo, peligroso pero atractivo.  Pero lo que más le llamo la atención a Nahia fueron sus ojos, lo ojos del cantante tenían una tonalidad verde, verde como…
En aquel momento él la miro, sus miradas se sostuvieron durante unos escasos segundos, pero a pesar de todo, Nahia noto como su pecho se hinchaba y se llenaba como si los ojos de aquel chico consiguieran llenarla y completarla… algo que nunca antes había sentido.
Acabo la canción y el joven cantante que no llegaría a los 24 años de edad, según los cálculos aproximados de Nahia, dijo:
-La próxima canción, es un tema que nunca antes habíamos tocado, es una canción de un grupo llamado “Noah and The Whale”  y se la quiero dedicar a todas aquellas personas que a veces han tenido miedo a amar, a arriesgar por amor… esta canción se llama “Give a Little love[1]
Y comenzó a sonar la música, un bello violín acompasado por una batería, un bajo, una guitarra y una voz que te quitaba el aliento y te hacia sentir como si estuvieras en una nube flotando.
Era extraño pero Nahia se sentía como en una especie de hechizo, hipnotizada, solo podía mirarlo a él, su voz la rodeaba y la elevaba y de repente el joven cantante la miro fijamente sin apartar la vista de Nahia, sin ni siquiera apenas parpadear pero en todo momento sonriéndola, mientras cantaba:
-“Cause life is fleeting

Yeah, but I love you…

And my love surrounds you like an ether

in everything that you do.
But if you give a little love, you can get a little love of your own

Don't break his heart”[2]
Aquella ultima frase golpeo a Nahia con fuerza y cuando se quiso dar cuenta se vio sola en aquella inmensa sala de conciertos, sin nadie que la rodeara, sin el grupo de música tocando, pero con el eco de aquella ultima frase, cantada por el joven cantante, repitiendose una y otra vez como si de un disco rallado se tratara.
“Don't break his heart, Don't break his heart, Don't break his heart….”
Bajo la vista al suelo y cuando la volvió a levantar él, el joven cantante, la única persona de aquella sala, que ahora estaba vacía, repetía una y otra vez aquella frase mientras la miraba y le sonreía: “Don't break his heart, Don't break his heart, Don't break his heart, Don't break his heart ….”
Se sintió mareada, cerro los ojos con fuerza y cuando los volvió a abrir estaba de nuevo en aquel concierto, la canción había acabado y el joven cantante estaba anunciando su próxima y ultima canción.
¿Qué le había pasado?
Dirigió una mirada a su alrededor, toda la gente seguía como si no hubiera pasado nada, miro la botella que sostenía en la mano llamada “Desperados” una combinación de cerveza y tequila y la vio vacía.  Se concentro de nuevo en el concierto y achaco aquella vivencia a una combinación de cansancio, estrés, emoción y dos botellas de cerveza que se había tomado. No solía beber, sobretodo entre semana, pero su compañera de trabajo la había invitado a aquellas cervezas como muestra de agradecimiento por todo lo que Nahia siempre había hecho por ella.
Al acabar el concierto y con toda la gente fuera del local, una especie de bar donde se celebraban conciertos privados de vez en cuando, Nahia se dispuso a recoger y a limpiar como bien había prometido a su jefe. Este le había dejado asistir a ese concierto en horas de trabajo y completamente gratis si luego se quedaba y recogía todo.
La banda ya se había marchado, su compañera de trabajo Maritza le había dicho que el grupo tenia prisa porque habían quedado con un periodista, cosa que entristeció un poco a Nahia porque le hubiera gustado conocer al grupo personalmente. No se consideraba la típica fan obsesionada que tenia su cuarto lleno de fotos del grupo, pero se estaría mintiendo a ella misma si dijera que no le hubiera gustado tener un autógrafo de “Shootmoon”.
Conecto su Iphod a los altavoces del local y puso play con el mando a distancia que se guardo en el bolsillo trasero del pantalón. Por los altavoces empezó a sonar una canción del grupo de música “Travis” titulada “Why does it rain on me?”[3] y Nahia empezó a saltar, bailar y cantar mientras recogía todo. Se sentía feliz, llena de vida, por primera vez en mucho tiempo sintió que las cosas podían funcionar y salir bien. Subió al escenario de un salto, la música seguía sonando, la canción aun no había acabado y de repente cuando estaba cogiendo el micrófono que había usado el cantante y mientras se seguía moviendo al compas de la música, un fuerte ruido, como de un objeto cayendo a sus espaldas, la sobresalto.
Se dio la vuelta de golpe, y vio que el micrófono del fondo, el que había usado el batería del grupo, el que se encontraba justo al lado del telón rojo que se extendía a lo largo del escenario estaba en el suelo. Agarro el atril de hierro que sostenía el micrófono y lo empuño como si de una espada o bate de beisbol se tratara.
-¡Seas quien seas! –grito Nahia en dirección al telón- ¡Sal ahora mismo o te juro que llamo a la policía!
Nahia no tenia miedo, sabia como manejar aquella situación, había asistido a un curso de defensa personal y era fuerte y rápida. Si aquella persona se disponía a atacarla sabia que podía llegar al teléfono a tiempo para llamar a la policía antes de que la alcanzara, además de que podía golpearla con el palo del micro y dejarlo inconsciente.
Y de repente, de detrás del telón rojo, justo por el centro de este, salió alguien a quien no esperaba… era nada más y nada menos que el cántate de “Shootmoon”, el cantante que hace un rato acababa de escuchar en directo cantar.
-Perdona- dijo él mientras caminaba en dirección a ella- mi intención no era asustarte, perdón enserio….
Nahia no respondió, bajo el micro y lo dejo otra vez en el suelo, la música seguía sonando a pesar de que ahora solo era un sonido apenas audible de fondo. No entendía que hacia aquel joven allí y lo peor de todo era que la a pillado bailando como una loca, quería morirse de vergüenza…
-He venido a buscar una cosa que me había dejado y bueno no quería molestar… Nahia saliendo de su trance momentáneo presiona el botón off del mando y la música se paro.
-Eeeeeh… no pasa nada, es decir… solo estaba… recogiendo y bueno…
-¿Es que tu trabajas aquí?- dijo él sorprendido interrumpiendo el penoso tartamudeo de ella.
-Emmm… si.. ¿hay algún problema? –dijo en tono seco mientras adoptaba una postura erguida y confiada dejando atrás ese momento de vulnerabilidad que había tenido a causa de la sorpresa de verlo a el allí.
-No, no, es decir, es que te he visto antes en el concierto y bueno eres muy joven. Solo tienes 18 años y bueno, no es muy normal que una chica traba…
-Espera, ¿como sabes que tengo 18 años?- le interrumpió.
-Eeeeeh… bueno… he dicho 18 por decir un numero, como podría haber dicho 16 o 19…
-Claro…
El joven cantante se acerco un poco a Nahia y recogió el micro del suelo que había tirado sin querer momentos antes. Se siguió acercando hasta que se paro justo enfrente de ella, la miro a los ojos mientras intentaba entender a aquella chica que resultaba ser un verdadero misterio para él.
-Lo siento enserio, lo ultimo que quería era asustarte…
Ese chico que la miraba fijamente era extraño… pero extrañamente familiar…
-¿Nunca nos hemos visto antes? –inquirió ella con absoluto descaro. Al parecer al chico aquella pregunta le puso en un estado de incomodidad y nerviosismo. Abría y cerraba los puños y miraba de un lado al otro como intentando buscar un sitio por el que escapar.
-No que va, o sea… yo es la primera vez que te veo. A lo mejor me has visto en algún cartel publicitario o en alguna revista…
-No, imposible –lo interrumpió- en vuestros carteles publicitarios no salís vosotros sale vuestro logo y tu siempre en las revistas que sales de espaldas. Y en las fotos del álbum salís todos medio disfrazados, así que bueno, no te he visto hasta hoy…
El joven cantante se quedo callado sin saber muy bien que decir. Maldecía interiormente haber tirado el micro, si hubiera sido mas precavido con lo que hacia ahora estaría fuera de aquel local sin aquellas preguntas, a las cuales no quería responder.
-Eeeemm…. Bueno no se, creo que debería marcharme, es tarde y querrás acabar de limpiar todo y bueno…
-Ahí si perdona… no quería entretenerte…
Nahia sonrió despreocupadamente, y aquella sonrisa provoco en el joven un cosquilleo desde la cabeza a los pies y sin quererlo se encontró devolviéndole la sonrisa. ¿Qué le ocurría? ¿Por qué aquella joven le hacia sentir tan extrañamente bien?
Los dos se quedaron callados mirándose unos instantes más, hasta que el decidió romper aquel extraño momento que los tenia atrapados en el tiempo.
-Bueno… pues adiós, encantado de conocerte emmm…
-Nahia
-Nahia! He bonito nombre…. Yo me llamo Molk
-¿Molk? Pensé que te llamabas Alan…
-Bueno… Alan es mi nombre artístico, mi representante pensó que seria bueno que de cara al publico tuviera otro nombre, no se… cosas de representantes.
-Ah….- Molk se dio la vuelta y fue caminado en dirección por donde había entrando, es decir, la puerta de atras- ¡Espera! Que te acompaño hasta la salida así ya cierro… aunque debería estar ya cerrado…
-A vale…
Ella caminaba por detrás de él, se encontraban tan cerca  el uno del otro que Nahia podía oler el aroma que desprendía el joven cantante, a menta fresca con un toque de sal de mar.
Él abrió la puerta trasera que daba a un callejón sin salida y se dispuso a marcharse pero se quedo un momento sujetando la puerta quieto, como dudando de lo que iba a hacer a continuación.
-¿Pasa algo? –dijo Nahia al ver que no se movía de su sitio.
-¿Como lo haces? – le pregunto mientras se giraba y se colocaba justo enfrente de ella.
-¿El que?
Molk no supo como continuar, ¿como le explicaba aquello? ¿Como le explicaba que desde el primer momento en que la vio lo dejo intrigado y fascinado al mismo tiempo por aquello que ella hacia? Simplemente no podía…
-Nada, da igual, era una tontería. Bueno encantado de conocerte Nahia.
-Lo mismo digo… -respondió ella mientras aceptaba la mano que él le extendía como gesto de despedida. Cuando sus manos se tocaron una fuerte chispa como de electricidad los quemo y los dos retiraron sus manos en un acto reflejo. Nahia miro su mano como comprobando que estaba bien, le ardía, como si se hubiera quemado, a pesar de que no tenia ninguna marca
-Perdona… habrá sido culpa mía, al tocar la guitarra eléctrica queda electricidad a veces en las manos y bueno, lo siento…
A Nahia esa explicación no le pareció muy coherente ya que lo que ella había sentido había sido más que un simple paso de corriente, había sentido como si miles de voltios le recorrieran la mano y se la quemaran.
-Tranquilo, no pasa nada…
-Bueno, adiós… - Y el joven cantante se dio la vuelta y se fue apresuradamente. La puerta se cerro tras el dejando a Nahia otra vez sola en aquel lugar.
¿Qué demonios acababa de pasar? Realmente se sentía como si hubiera vivido el momento más raro de la historia, uno de esos momentos que te dejan con mil preguntas de por medio. ¿Cómo había entrado aquel chico? ¿Realmente había ido allí porque se había olvidado una cosa? ¿Qué había sido aquella especie de chispa que había sentido al tocarlo? ¿Y porque le resultaba tan absurdamente familiar aquel joven cantante?
Movió la cabeza de un lado al otro, como intentando disuadir todas aquellas preguntas sin respuesta de su cabeza.
Se puso a recoger otra vez, esta vez en silencio, sin música que la acompañara.
Recogió todo el escenario, toda la barra de bar, limpio y barrio todo el local. Fue a la parte trasera del telón para apagar todas las luces del escenario y vio un par de cervezas encima de una pequeña mesa de madera de té situada en el centro de unos grupo de dos sofás  verdes de rayas viejos y desgastados en los que solían sentarse a descansar los grupos que tocaban en aquel bar y en el que muchas veces encontraba a Maritza durmiendo en su hora de descanso. Cogió las cervezas y paso un paño por encima de la mesa. Miro a su alrededor y de repente percibió algo en uno de los sofás. Se acercó y vio que una especie de libro se escondía en un hueco del sofá. Lo cogió y lo miro con detenimiento mientras lo sostenía entre sus pequeñas manos. Era de un color marrón-anaranjado, parecía antiguo. Leyó el titulo escrito en letras doradas: “Doble infinito”
Paso el dedo por encima del símbolo de debajo del titulo que ella identifico como un doble infinito. Lo abrió y vio que en la primera pagina escrito en tinta con una perfecta caligrafía ponía:

Nahia supo en ese momento a quien pertenecía aquel libro cosa que le provoco un revoloteo en el estomago, al sabes que volvería a ver al cantante que había transformado su vida, sin que ella supiera nada, en el comienzo de algo…



(1) http://www.youtube.com/watch?v=Y3LjottFMHk
(2) “Porque la vida es efímera
Si, pero yo te amo…

Y mi amor te rodea como éter

en cada cosa que haces.
Pero si das un poco de amor, puedes conseguir un poco de amor para ti

No rompas su corazón”

(3) http://www.youtube.com/watch?v=8vIHsKKv_CI

Capítulo 3:


Salió de la clase y vio que sus dos amigos ya habían desaparecido. Seguramente algún profesor que rondaba por los pasillos los habría mandado a clase. Camino por los pasillos, unos que conocía a la perfección. Llego a la clase de informática y vio que todo el mundo rondaba por la clase charlando, riendo, y haciendo cosas que no tenían nada que ver con la materia.
-¿Aun no ha venido Judit? –pregunto a su compañera Paola que pasaba justo por su lado para salir de la clase.
-No, hoy no va a venir. Nos han dicho que podemos hacer lo que queramos, o quedarnos en esta clase o ir a la biblioteca, pero que no molestemos.
-Ah, vale gracias
-De nada –dijo mientras le dedicaba una gran sonrisa y se iba
Así que la profesora no esta… pensó Nahia. ¿Y sus dos mejores amigos? ¿Dónde se habían metido?
Hecho un vistazo por la clase y comprobó que allí no se encontraban, seguramente habrían ido a la biblioteca, aunque no es un sitio que suelen visitar esos dos…
Se dio la vuelta y puso rumbo a la biblioteca. A llegar abrió la antigua puerta de madera que chirrió en un sonoro y continuo movimiento y pudo ver la pequeña pero acogedora biblioteca que se desplegaba ante sus ojos. Le encantaba aquel lugar. Cuando era pequeña acudía allí a refugiarse y a leer durante horas libros que seguramente pocos habían tenido el placer de leer.
-Hola Morgan- dijo a la bibliotecaria. Una señora que a pesar de que la conocía desde que tenia memoria no había cambiado para nada.
-Hola Nahia –dijo mientras le sonreía- lectura o estudio
-Mmmmm… pues no se la verdad… aun no lo he decidido…
Echo un vistazo rápido a las mesas que se extendían a su alrededor y no vio ni a Sam ni a Ricky por ningún lado.
-¿Sam y Ricky no han venido verdad?
-No cariño, esos dos pocas veces vienen por aquí. Y cuando vienen les tengo que echar por el jaleo que arman.
Nahia sonrió para sus adentros y coloco sus cosas en una mesa situada en el fondo de la biblioteca. Empezó a caminar alrededor de las estanterías de libros en busca de algún libro que pudiera resultar de su agrado. Finalmente uno que juraría que nunca antes había visto que se encontraba en la sección de historia llamo su atención. Era fino y rojo, viejo y el polvo se había adueñado de el. Tenia el titulo escrito en letras doradas: “Misterio de los grandes tesoros perdidos”
-¿Que haces aquí, no deberías estar en clase?
Nahia se sobresalto al oír aquella voz y se le callo el libro al suelo. Giro sobre si misma y vio sus ojos verdes como la hierva que crece en primavera la miraban fijamente.
-Yo, yo…- tartamudeo a causa del sobresalto. –Me han dicho que tenemos una hora libre, y que podíamos quedarnos en la clase de informática o venir aquí…
El profesor dio un paso hacia ella y ella trago saliva. La había pillado con la defensa baja y ahora estaba sin razón alguna asustada como un gatito.
Para su sorpresa Erick se agacho y recogió el libro del suelo. Miro su portada y sonrió al leer el titulo.
-¿Te gustaría encontrar algún tesoro perdido algún día Nahia?
¿Se estaba burlando de ella?¿o simplemente lo decía por mera curiosidad?
-No lo se –dijo recuperando las formas – puede que si me deja leerlo pueda responder a su pregunta…
El le extendió el libro y ella la acepto. Se separo un poco más de ella y se dispuso a marcharse
-Espero que disfrutes en tu búsqueda – Y su profesor desapareció tras la larga extensión de librerías dirigiéndose a la salida.
Nahia se quedo mirando fijamente durante unos segundos el lugar por donde había desaparecido su profesor de historia del arte. No entendía a aquel hombre tan misterioso, ni tampoco a lo que estaba jugando. A veces tan amable y a veces tan letal e hiriente con sus palabras ¿que pretendía?
Se sentó en una mesa del fondo alejada de la multitud de personas que leían y estudiaban en sus mesas. Nahia nunca se había considerado una persona solitaria pero si le agradaba en ciertos momentos disuadirse del mundo, momentos como aquel en el que se sumergía tras las paginas de un nuevo libro.
Tras lo que a ella le habían parecido unos escasos minutos de lectura alguien la interrumpió y con una voz melodiosa y silenciosa le dijo:
-Nahia, ya es la hora de almorzar, voy a cerrar.
Levanto la vista y vio a Morgan la bibliotecaria con el abrigo puesto y las llaves en la mano. Miro a su alrededor y vio que se había quedado sola.
-Perdón, pierdo el paso del tiempo cuando leo, a veces parece que hayan pasado unos minutos pero en realidad han sido horas.
-Nos sucede a todas –dijo mientras le dedicaba una tímida sonrisa.
Nahia dejo el libro en la estantería de donde lo había sacado y recogió sus cosas para marcharse de aquel pacifico y silencioso lugar donde se escondían miles de historias que nunca ella nunca podría llegar a vivir.
Se dirigió a la cafetería donde esperaba encontrar a sus dos desaparecidos amigos. Al llegar echo un vistazo por la inmensa cafetería y los localizo en una mesa riéndose y comiendo. Cogió de la maquina expendedora un zumo de fresa y coco y se sentó en la mesa. Sus dos amigos dejaron de reírse y la miraron fijamente.
-¿Qué pasa? ¿por qué me miráis así? –dijo Nahia al sentirse observada como un animal que lo están estudiando
-¿Qué tal con tu amado? –dijo Sam mientras le miraba como si ella y el profesor hubieran echo algo que no seria del todo ético…
-Tres cosas: a) no es mi amado, y b) no a pasado nada solo hemos hablado de Leonardo Da Vinci
-Ya… seguro… -dijo Sam – ese hombre te admira y te desea, seguro que si fuera por el ya estarías estirada en su mesa para…
-¡Samanta! –la interrumpió Nahia- ¡¿estas loca?! ¡¿qué es mi profesor?!
-Yaya… pero que sea tu profesor no significa que te lo puedas… pinchar…
Nahia puso los ojos en blanco, su amiga era incorregible. ¿Cómo se le ocurrían esas cosas?
-Y c)? –dijo Ricky con un tono malhumorado y cortante
-¿Qué? –dijo Nahia
-Has dicho tres cosas, o es que hablar del señor “me-quiero-tirar-a-mi-alumna” te ha atontado?
Nahia se quedo sorprendida por el tono de reproche con el que su amigo pronunciaba esas palabras.
-¿Te pasa algo?
-No ¿porque lo dices?
-No se, a lo mejor por tu tono de “padre-enfadado-que-no-acepta-lo-que-su-hija-ha-estado-haciendo”? a pesar de que repito, no he hecho nada.
-No he puesto ese tono
-Si que lo has puesto
-No es verdad
-Si lo has puesto Ricky
-No lo he puesto Nahia
-Pues parecía que lo pusieras
-Pues te imaginas cosas que no son
-Parecía como si te molestara que hablara con mi profesor
-No me molesta
-Pues lo parece
-No me molesta, simplemente…. –Ricky hizo una pausa sin saber muy bien como excusar su comportamiento- no me cae bien ese tío…
-¡Podéis parar los dos de una puñetera vez de discutir! –los interrumpió Sam- ¡me ponéis enferma! –Y cogió su manzana a medio comer y se levanto de la silla hecha una furia- Y tu Ricardo… -le miro con furia y decepción -a ver si dejas de ser un puto celoso – y se fue con andares enfadados hacia la salida de la cafetería
Nahia y Ricky se quedaron en silencio sin saber que decir, seguían en shock por el repentino enfado de su amiga.
-No estaba celoso… -dijo Ricky con un hilo de voz tembloroso rompiendo el silencio –simplemente no me gusta ese tío, no puedo permitir que te hagan daño, no otra vez
Nahia lo miro, y vio que sus palabras eran sinceras, Ricky era como su hermano y como tal muchas veces actuaba de una forma demasiado protectora.
-Lo se, no pasa nada. La c) era que donde os habíais metido a la hora de informática…
-Aaah… mira ¿sabes que? Debería ir a buscar a Sam y disculparme ha sido culpa mía que se fuera así enfadada –se comenzó a levantar de la silla y a coger sus libros y su mochila.
-Bueno yo también debería ir, también a sido culpa mía…
-¡NO! –grito- digo no hace falta, es decir, la culpa a sido mía, solo mía, yo he empezado la discusión. Tu quédate aquí y… acábate el zumo
Y sin que Nahia pudiera decir nada más se fue tras Sam.
Se quedo sola en aquella inmensa cafetería rodeada de mesas con personas comiendo, riendo, hablando y viviendo vidas normales ajenas a toda clase de problemas y preocupaciones que a ella la hacían sentir diferente, como un girasol que no consigue encontrar la luz del sol en un día sin nubes.
-¿Puedo sentarme? –pregunto una voz detrás suyo la cual reconoció en seguida.
Nahia se dio la vuelta y allí estaba él. Como siempre tan perfecto, con sus ojos color ámbar tan claritos que si le daba la luz del sol parecían amarillos y su pelo rubio peinado  cuidadosamente hacia atrás como si de un actor de cine se tratara. Con su camisa azul de rallas que escondían un cuerpo de atleta griego por el que muchas chicas estarían dispuestas a matar. Y su sonrisa medio torcida que hacían de aquel chico alguien irresistible.
-¿Para que? ¿Para fastidiar?
-No, para hablar
Nahia le hecho una mirada desafiante transmitiéndole a aquel chico que no se fiaba de sus palabras ni por asomo.
-Siéntate… pero no me fastidies! – le advirtió
-Yo también me alegro de verte Nahia –dijo con sarcasmo respondiendo así al tono de pocos amigos que había puesto Nahia y haciéndose el ofendido
-Perdón Arman…. –se disculpo mientras ponía ojitos de gatito arrepentido
-Baaa tranquila –dijo sonriendo mientras se sentaba en la silla de al lado de la de Nahia. -¿Qué tal todo princesita?
-¡¿Me puedes decir cuantas veces te he dicho que no me llames así?!
-Mmmmm… pues… con esta ya van… mil doscientas una
-¿Y me puedes decir porque te cuesta tanto hacerme caso?
-Pues porque a pesar de que seas una princesita yo soy el rey y los reyes no recibimos ordenes de nadie.
Nahia rio con soltura por las estupideces que decía aquel chico que se sentaba al lado suyo en casi todas las clases.
-¿Eres un inútil lo sabias?
-No, pero gracias por tus sabias palabras de princesa, la próxima vez hare que te corten la cabeza
-Me gustara ver como lo intentan sin éxito
-Pues lo hare yo mismo
-Repito, me gustara ver como lo intentas sin éxito
-¿Crees que no puedo ganarte?
-Pues sinceramente… no, no lo creo….
Arman se acerco un poco más a Nahia de tal forma que sus narices estaban a unos centímetros de separación. Arman la miro a los ojos y sintió que en su interior se removió algo.
-Puede que tengas razón… no podría acabar con algo tan…
-¡Armaaan! –grito una chica en tono desenfadado que se encontraba detrás suyo
Los dos miraron para el mismo lado y vieron a Becky de pie mirándolos.
-¿Qué pasa Becky?
-¿Vas a venir hoy a la fiesta de Bruno?
-Sí claro, como iba a perdérmela?
-¡Ah! ¿Pues podrías pasarme a buscar sobre las nueve?
-¿Pero Belén y Penny no van?
-Sí, pero van a ir más tarde
-Bueno pues a las nueve paso por tu casa
-Vale muchas gracias cariño
-De nada preciosa –dijo guiñándole un ojo
Y Becky se fue caminando con soltura y confianza. Moviendo sus caderas de un lado al otro que hacia que todo chico que pasaba por su lado se paraba a mirarla. Y con razón, ya que Becky era una chica preciosa, con un pelo liso, largo castaño y unos ojos azules rasgados y un cuerpo de infarto. Era el prototipo de chica que si nuestro colegio fuera un instituto americano seria la típica animadora súper popular que salía con el quarterback del equipo de futbol.
Nahia miro otra vez hacia Arman y vio que miraba hacia el lugar por el que se había ido Becky
-¿Cuándo se lo dirás? –Le pregunto
-¿Decirle el que? –pregunto Arman claramente confundido
-Que te gusta
-¿Quién? ¿Becky?
-Si
-No me gusta Becky, para mi ella es….
-Claro… “a las nueve paso por tu casa” –dijo Nahia imitando su tono de voz
-¡No voy a dejar que vaya sola por la noche!
-Ui es que las nueve es una hora muy peligrosa, esta llena de asesinos y violadores en serie… ¡Por favor! ¡Si ni siquiera esta oscuro a esas horas! Además… se nota que a ella le gustas
-Pues ella no me gusta a mi, ya te lo he dicho.
-Entonces, ¿porque te has quedado embobado mirando como se marchaba? Por cierto lo has dejado todo mojado con tus babas…
-Yo no estaba embobado y por tus palabras parece como si te molestara o algo! Que pasa princesita estas ¿celosa? –dijo mientras sonreía de esa manera tan burlona pero adorable que tiene
-Más quisieras
-Va venga no pasa nada puedes admitirlo
-No hay nada que admitir porque no me gustas
-Si es comprensible, soy un tío irresistible
Nahia rio sarcásticamente ante tal muestra de egocentrismo
-Eso te encantaría ¿verdad? – y entonces se acerco un poco más a él, Nahia lo miro como un gato mira a un ratón antes de atacarlo – te encantaría que ahora mismo te dijera que me gustas… -dijo con voz melodiosa y con una nota de sensualidad- y te propusiera saltarnos nuestra próxima clase… -se acerco tanto a él que sus narices estaban a punto de tocarse. Arman estaba claramente nervioso y excitado por momentos- y te propusiera ir a mi piso, donde ahora no hay absolutamente nadie… y ya sabes… jugar un poco…. ¿te gustaría eso no?
Arman trago saliva realmente aquella chica lo había puesto a cien por hora. Antes de que él dijera nada Nahia se acerco aun más a él pero coloco su boca al lado del oído de Arman y le susurro:
-La próxima vez que me llames princesa y que intentes jugar conmigo… te enteraras de quien soy yo…
Y se levanto de su silla cogió sus cosas y se fue por la puerta  de la cafetería con una enorme sonrisa en la cara. Sabia a ciencia cierta tres cosas:
1)Había dejado a Arman, el “me-acuesto-con-todas” con un calentón que derretiría el polo norte.
2)No le volvería a molestar con sus gilipolleces
3)Sí, tal vez había sido un poco cabrona y se había pasado… pero aquel chico merecía aquello. 

Capítulo 2:


Antes de salir por la puerta de casa Nahia se miro junto con Ricky en el espejo de la entrada. Este advirtió el gesto y le rodeo los hombros con un brazo. Ricky era mas alto que ella, y a su lado ella parecía un pequeño gatito inofensivo. Ella paseo la vista por su propio reflejo en el espejo, no era muy alta, era delgadita pero con alguna que otra curva, tenia el pelo castaño y unas facciones suaves que trasmitían serenidad y amabilidad. Tenia unos ojos grandes y marrones enmarcados en unas pestañas largas, negras y espesas. Ella nunca se había considerado guapa, sino normal, del montón. Él miro el reflejo de ella en el espejo, su mejor amiga era un chica que destacaba entre las demás, a pesar de los esfuerzos que ponía esta en no destacar. Era muy guapa y cualquier chico estaría dispuesto a estar con ella, pero sonrió gracioso, al recordad como ella sin darse cuenta siquiera había rechazado a todos los chicos que se habían enamorado de ella.
-Pero que guapo estas Ricky – dijo dándole un beso en la mejilla y rompiendo aquel silencio – Aun no puedo comprender como no tienes novia.
Él sonrió divertido por el comentario de su mejor amiga, pero su sonrisa escondía una nota de tristeza, si ella supiera la verdad….
-¿Y tu te has admirado en el espejo Nahia? Aun no comprendo como no ha venido a buscarte la policía por ser tan ilegalmente preciosa.
Ella rio sonoramente y miro a través del espejo a su mejor amigo. Su ojos grises y alegres destacaban en aquel rosto perfecto y bello, pero lo que más llamaba la atención de aquel chico no era ni sus ojos, ni su perfecto rostro ni siquiera su enorme cuerpo musculoso que se escondía debajo de una sudadera verde lima, no, lo que mas destacaba era su pelo, su pelo pelirrojo medio despeinado que hacia de su amigo un chico con una belleza diferente. Además su compañero de piso poseía una personalidad desbordante, haya donde fuera siempre hacia amigos, todos en el colegio lo adoraban y todas las chicas buscaban su compañía. Siempre alegre y gracioso haya a donde iba conseguía conquistar hasta la persona menos amigable que podía existir.
-Bueno – dijo cogiendo a su mejor amiga en brazos y poniéndola sobre su hombro como si fuera un saco de patatas –vámonos o llegaremos tarde.
-¡Ricardooo!  -dijo medio riendo pero fingiendo enfado – ¡bájame ahora mismo!
Su amigo desoyendo su orden abrió la puerta de su apartamento y salió dirigiéndose al ascensor.
-No se preocupe mi lady yo la llevare hasta su carruaje real
Nahia se empezó a reír mientras con poca fuerza le propinaba en la espalda unos cuantos golpes fingiendo resistencia
-Va vamos bájame.
-Lo siento mi lady sus pies son demasiado delicados para correr el riesgo de que se hagan daño al andar – lo decía todo intentando imitar el tono de las películas de príncipes y princesas del siglo XIX
Ya habían bajado en el ascensor y se dirigían al exterior
-¿Vas a llevarme así todo el camino?
-Por supuesto que no, solo hasta su carruaje real
Salieron al exterior y la gente que pasaba por la calle los miraba con desconcierto y sorprendidos. Nahia saludo a una señora mayor con la mano, que se les había quedado parada mirándolos.
-Hola ¿que tal? – dijo ella con tono divertido. La señora puso los ojos en blanco y siguió su camino –La gente nos mira raro – susurro a su amigo
-¿Desde cuando nos importa lo que piense la gente de nosotros?
-Desde que nos toman por locos y decidan darnos una camisa “especial” para locos
-Vaaaa, pamplinas
Se paro enfrente de una moto y Ricky bajo a Nahia. Saco unas llaves del bolsillo y abrió un compartimento de la moto, saco un casco y se lo paso a ella. Mientras ella se intentaba abrochar el casco él saco el suyo de otro compartimento y se lo puso. Se subió a la moto y la encendió.
-¿Subes? – dijo girándose hacia ella
-Espera no consigo abrocharme el casco
El extendió la mano y la ayudo a atarse el casco
-Listo
-Oh! Lord Ricardo mi salvador –dijo ella en un tono de completa burla
-Va venga, subes o me voy sin ti
Se subió a la moto y le rodeo con los brazos
-Sabes que nunca te irías sin mi. Me amas – le susurro a la oreja
-Cuidado princesita no me tiendes
Y diciendo esas palabras arranco la moto y puso rumbo a un lugar que ambos detestaban llamado: Colegio.

Llegaron con el tiempo justo, demasiado justo incluso…
Sam los esperaba como siempre en la puerta del colegio. Esta, estaba apoyada en una columna. Llevaba el pelo negro ondulado suelto, que enmarcaba su rostro de forma perfecta. Tenia unos rasgos muy finos, de ojos verdosos, delineados con un lápiz negro, que resaltaban en su tez pálida con aspecto de porcelana, junto sus labios, esta vez pintados con un color rosa chicle. Su amiga era alta, y como siempre le decía Nahia, con cuerpo de supermodelo de pasarela, a pesar de que ella lo negara constantemente y escondiera su cuerpo bajo jerséis anchos y largos, como aquel día, que llevaba un jersey de lana rosa clarito (su color favorito) con unos leggins negros que hacían resaltar sus largas piernas y botas, también negras, de estilo militar.  
Sam les dedico a los dos una mirada asesina mientras estos se acercaban apresuradamente hacia ella medio corriendo.
-Ya era hora ¿no?
-Lo siento pequeña – dijo Nahia poniéndose un poco de puntillas y dándole un beso en la mejilla rápidamente – culpa del tiempo…
-¿Del tiempo? –respondió medio riendo y apresurándose junto a ellos a entrar en el colegio- Que pasa ¿que de casa a aquí habéis pillado un tornado o un tsunami? Va venga hermanita, no se te ocurre una escusa mejor? Estas perdiendo facultades….
-¡Oyeeee! Yo no estoy perdiendo nada – dijo haciéndose la ofendida – simplemente el tiempo no se adapta a mi ritmo de vida…
-Amor, a sido culpa mía, he entretenido a Nahia esta mañana y…
-Espera, espera…. ¿Amor? ¿Desde cuando la llamas así? – interrumpió Nahia medio riéndose – Bueno déjalo, ya lo discutiremos en otro momento. ¿Que hora llevamos?
-Ocho y me como un bizcocho – respondió Sam mirando la pantalla de su móvil. Su amiga siempre hacia rimas absurdas como aquella…
Y justo en aquel momento, empezó a sonar el timbre de la escuela
-¡Ostras! ¡Correr, correr! – grito Ricky
Los tres corrieron apresuradamente por las escaleras y justo entraron en la clase cuando el timbre dejo de sonar.
-Por los pelos – susurro Sam mientras se disponían a ir hacia sus sitios.
-Señorita Samanta –odiaba que la llamaran por su nombre completo- ¿me puede decir que se supone que están haciendo?
Los tres se quedaron parados mirando a su profesor de Historia del Arte. Nahia miro a su alrededor y vio que todos sus compañeros ya estaban sentados.
-Pues… íbamos a sentarnos en nuestros sitios… -respondió con timidez y no muy segura de su respuesta
-Ricardo, me puede decir para que sirve el timbre
-Para… ¿indicar cuando acaba y empieza una clase?
-¿Me lo esta preguntando a mi o afirmando? – dijo el profesor de ojos verdes como la hierva que crece en primavera.
-¿Afirmando?
- Y señorita Nahia ¿cual es la norma que se aplica a los alumnos que llegan más tarde de que suene el timbre?
-Tienen que quedarse de pie en el fondo de la clase hasta que el profesor los haga sentarse.
-Muy bien, procedan pues…
Nahia y Sam se giraron y se dispusieron a irse hacia el fondo de la clase, pero Ricky, con cara de sorprendido y medio riéndose le dijo a su profesor:
-Ah! Espere… ¿Qué no es una broma?
-¿Usted me ve con cara de que le estoy gastando una broma?
-Bueno… en realidad no se que cara pone cuando gasta una broma pero es que solo hemos llegado un segundo tarde no creo que sea para tanto…
-Ciertamente  -dijo Erick mientras se acercaba un poco más a Ricky – me sorprende que no haya sido la señorita Nahia quien haya cuestionado la normativa… - poso la mirada en Nahia para ver como esta reaccionaba y luego volvió a dirigir su atención a aquel chico que siempre iba con ella. – De todos modos… le diré que la normativa esta para cumplirla, pero como veo que no esta de acuerdo con esta, le propongo que en vez de quedarse en el fondo de la clase, se quede fuera de la clase. ¿Le gusta más esta nueva proposición?
-Ahora que lo dice… el fondo de la clase no esta tan mal, es más, ahora mismo voy para haya. – dijo mientras hacia ademan en irse
-Me alegra que piense así, porque se va a quedar toda la hora de pie en el fondo, así a lo mejor aprende a no cuestionar las normas que impongo en mi clase. Pero no se preocupe, sus dos compañeras le acompañaran también.
Ricky fue con su típica sonrisa de: “por favor no me matéis” hasta donde estaba Sam y Nahia y les susurro:
-¿Veis? Negociando todo es posible....
Las dos se miraron entre si y no supieron si matar a su amigo o echarse a reír por sus comentarios. Nahia pensó que su mejor amigo estaba loco de atar, pero ciertamente le encantaba aquel chico.
-Bueno – dijo Erick – tras la interrupción de sus compañeros prosigamos la clase… Les estaba preguntando donde nos quedamos ayer.
Una chica que se sentaba en la primera fila rubita de pelo rizado que se llamaba Paola levanto la mano. El profesor la miro para que contestara
-En la pagina 146. Estabas explicando quien era Leonardo Da Vinci
-Gracias señorita Paola, me alegra saber que aun hay gente atenta en clase y que muestra interés por la materia…
Nahia se tapo la boca con la mano para no reírse, ya que en realidad no habían ni empezado a explicar quien era aquel artista, es más, él mismo profesor el día anterior les había dicho que no empezaba a explicar a Leonardo Da Vinci hasta el próximo día porque para dejar a medias la explicación de tal gran artista era mejor no empezarla.
-Señorita Nahia quiere compartir con el resto de la clase que le hace tanta gracia…
-Nada en particular señor… simplemente me reía por pura felicidad
Erick miro a Nahia con desconcierto notaba a la chica como… rara… a lo mejor eran imaginaciones suyas…
-Bueno pues prosigamos con Leonardo….-él profesor miro el libro y por la expresión que puso se había dado cuenta que no había empezado a explicarlo y que había metido la pata… en vez de admitir su error dijo como quien no quiere la cosa:- como les comentaba… Leonardo Da Vinci era un artista florentino perteneciente a la época del Renacimiento italiano. Pero Leonardo no solo fue un famoso pinto sino que también fue un gran anatomista, arquitecto, botánico, científico, escritor, escultor, filósofo, ingeniero, inventor, músico, poeta y urbanista.
Obsesionado con el vuelo, que lo llevo a investigar sobre el vuelo de las aves y a crear diferentes aparatos voladores, que no consiguió que funcionaran. Otra curiosidad sobre Leonardo es que escribía de una forma peculiar… en vez de escribir así – he izo una demostración en la pizarra escribiendo la palabra artista- escribía así- y escribió la misma palabra pero esta vez al revés, como si estuviéramos mirando la palabra a través de un espejo –este tipo de escritura hoy la conocemos como escritura especular.
Toda la gente estaba callada, a él le encantaba explicar todo tipo de curiosidades sobre los artistas, creía que era una forma perfecta para familiarizarse con ellos y posteriormente con sus obras.
A pesar de que estaba explicando uno de sus artistas preferidos aquella clase estaba resultando extraña y el motivo se debía a ella. Miro hacia Nahia que se encontraba de pie sonriendo al final de la clase mientras tomaba algún que otro apunte en una libreta roja que había sacado de su mochila. Ella no había dicho nada durante toda la explicación, cosa que nunca sucedía ya que le interrumpía constantemente para preguntarle cosas y lo que es más normal en ella, para discutir con él sobre algún tema del que no estaba de acuerdo. ¿Le sucedería algo?
Continuo con la explicación del artista durante toda la hora que duraba su clase y Nahia permaneció toda la hora callada tomando apuntes mientras sonreía.
-Y bueno para finalizar como normalmente me gusta hacer voy a decirles una frase que dijo nuestro artista del día… -y pronunciando con un exquisito acento italiano como si de uno se tratara dijo-  “Una volta che abbiate conosciuto il volo, camminerete sulla terra guardando il cielo, perché là siete stati e là desidererete tornare
La clase se quedo muda, las chicas lo miraban con total idolatría. Lo mejor es que ninguna sabia lo que había dicho aquel profesor de ojos verdes como la hierva que crece en primavera, pero ciertamente, parecía hermoso.
-Para los que no sepáis italiano –dijo sacando a todo el mundo de su estado de somnolencia- he dicho: "Una vez hayas probado el vuelo siempre caminarás por la tierra con la vista mirando al cielo, porque ya has estado allí y allí siempre desearás volver."
Nahia se quedo pensando en aquella frase, consideraba que era una estupidez porque nadie puede volar, a pesar de que en sus más guardados deseos soñara con poder hacerlo algún día….
-Señorita Nahia ¿hay algo que quiera comentar con la clase sobre lo que acabo de citarles?
Nahia se había pasado toda la hora evitando interrumpirle para contradecirle, era su día y no quería que una discusión con aquel profesor se lo estropeara así que contesto:
-No, no hay nada.
Y sonó el timbre justo cuando había recitado aquella contestación. Todos sus compañeros recogieron sus cosas y se dispusieron a marcharse hacia el aula de informática. Ella acompañada por Ricky y Sam se dirigieron hacia la salida pero cuando pasaron por enfrente del profesor este dijo:
-Espero que no vuelvan a llegar tarde a mi clase, ya que la próxima vez será un cero de actitud como indica la normativa.
-No señor –contestaron los tres a la vez
-Y señorita Nahia, quédese un segundo que quiero hablar con usted, ustedes dos ya pueden marcharse si así lo deseáis.
Sam y Ricky miraron a Nahia con cara de desconcierto esta les indico con una mirada que la esperaran fuera y así hicieron ellos.
-¿Sucede algo? – pregunto Erick cuando sus dos alumnos cerraron la puerta.
Nahia se sorprendió al oír aquella pregunta, pero más se sorprendió al ver que su profesor no utilizaba la forma de usted para hablar con ella como normalmente hacia mientras estaban en clase.
-¿Perdone? No le comprendo…
-Has estado durante toda la hora callada, cosa que normalmente no ocurre, es mas, normalmente tengo que hacerte callar. Y por esa razón me preguntaba si te sucedía algo para estar así…
Nahia miraba extrañada a su profesor ¿Por qué le hacia esa pregunta tan extraña? Y lo más importante ¿Qué le importaba a él si a ella le pasaba algo?
-No, no me ocurre nada simplemente no me apetecía discutir
-Así que ha habido algo con lo que no estabas de acuerdo ¿no?
-No exactamente… solo que la frase que has citado al final no me ha parecido muy coherente
-¿Y porque no?
-Es imposible volar, los únicos que pueden hacerlo son los pájaros y estos no nos pueden decir lo que se siente al volar, así que no sabemos si añoraríamos el cielo como da a entender Leonardo.
-¿Sabes de que murió Leonardo?
-¿Por causas naturales?
-Eso es lo que se cuenta en los libros pero hay rumores que corren, que dice que Leonardo murió de tristeza, dicen que Leonardo consiguió volar una vez, solo una vez en su vida y que después de haber experimentado tal sensación ya nada lo podría volver a llenar como aquello, y finalmente callo en una depresión tan grande porque sabia que nunca más lograría sentirse así, que murió…
Nahia se quedo callada y conmocionado por aquello que le contaba su profesor, parecía una locura, y seguramente no fue así pero entonces… ¿por qué sentía como si realmente aquello fuera verdad?
-Solo te diré que muchas veces las cosas no son siempre tan racionales como parecen y que lo que uno más desea puede llegar a convertirse en su mayor desdicha.
Y finalizadas aquellas palabras el profesor le hizo un gesto a su alumna como indicándole que ya podía marcharse.
La verdad es que aquel profesor era una persona extraña de verdad, intrigante y que hacia que Nahia dudara de todo lo que sabia de cierto hasta el momento.