"Porque simplemente, por razones de la vida, a veces, algo tan grande que no tiene fin se nos queda tan pequeño que no nos podemos conformar solo con eso. Y necesitamos un numero, un símbolo, algo... que nos sirva para expresar todo aquello que nos llena. Y por eso se creo un doble infinito"

Doble Infinito

jueves, 9 de mayo de 2013

Capítulo 4:


Y ahí estaba, enfrente de su cantante favorito, enfrente de su grupo de música favorito, rodeada de una multitud que seguía el compas de la música y cantando unas canciones hermosas, las cuales ella conocía a la perfección. Cada nota, cada sonido, cada entonación eran lo que ella se había imaginado e incluso mejor. Aquel grupo, llamado “Shootmoon” era alucinante en directo, su sonidos eran vibrantes y energéticos, melodiosos y llenos de fuerza y carácter.
Se encontraba justo en la primera fila, enfrente del cantante principal. Miro arriba y lo vio, extrañamente era la primera vez que lo veía, pero la espera había valido la pena. Su silueta se veía iluminada por los focos que apuntaban hacia el escenario, era alto y delgado, pero su camisa medio arremangada dejaba ver los brazos bien moldeados y fuertes que tocaban una guitarra color lima. Su pelo negro como la noche enmarcaba su bello rostro, de rasgos afilados que le daban un aspecto de chico malo, peligroso pero atractivo.  Pero lo que más le llamo la atención a Nahia fueron sus ojos, lo ojos del cantante tenían una tonalidad verde, verde como…
En aquel momento él la miro, sus miradas se sostuvieron durante unos escasos segundos, pero a pesar de todo, Nahia noto como su pecho se hinchaba y se llenaba como si los ojos de aquel chico consiguieran llenarla y completarla… algo que nunca antes había sentido.
Acabo la canción y el joven cantante que no llegaría a los 24 años de edad, según los cálculos aproximados de Nahia, dijo:
-La próxima canción, es un tema que nunca antes habíamos tocado, es una canción de un grupo llamado “Noah and The Whale”  y se la quiero dedicar a todas aquellas personas que a veces han tenido miedo a amar, a arriesgar por amor… esta canción se llama “Give a Little love[1]
Y comenzó a sonar la música, un bello violín acompasado por una batería, un bajo, una guitarra y una voz que te quitaba el aliento y te hacia sentir como si estuvieras en una nube flotando.
Era extraño pero Nahia se sentía como en una especie de hechizo, hipnotizada, solo podía mirarlo a él, su voz la rodeaba y la elevaba y de repente el joven cantante la miro fijamente sin apartar la vista de Nahia, sin ni siquiera apenas parpadear pero en todo momento sonriéndola, mientras cantaba:
-“Cause life is fleeting

Yeah, but I love you…

And my love surrounds you like an ether

in everything that you do.
But if you give a little love, you can get a little love of your own

Don't break his heart”[2]
Aquella ultima frase golpeo a Nahia con fuerza y cuando se quiso dar cuenta se vio sola en aquella inmensa sala de conciertos, sin nadie que la rodeara, sin el grupo de música tocando, pero con el eco de aquella ultima frase, cantada por el joven cantante, repitiendose una y otra vez como si de un disco rallado se tratara.
“Don't break his heart, Don't break his heart, Don't break his heart….”
Bajo la vista al suelo y cuando la volvió a levantar él, el joven cantante, la única persona de aquella sala, que ahora estaba vacía, repetía una y otra vez aquella frase mientras la miraba y le sonreía: “Don't break his heart, Don't break his heart, Don't break his heart, Don't break his heart ….”
Se sintió mareada, cerro los ojos con fuerza y cuando los volvió a abrir estaba de nuevo en aquel concierto, la canción había acabado y el joven cantante estaba anunciando su próxima y ultima canción.
¿Qué le había pasado?
Dirigió una mirada a su alrededor, toda la gente seguía como si no hubiera pasado nada, miro la botella que sostenía en la mano llamada “Desperados” una combinación de cerveza y tequila y la vio vacía.  Se concentro de nuevo en el concierto y achaco aquella vivencia a una combinación de cansancio, estrés, emoción y dos botellas de cerveza que se había tomado. No solía beber, sobretodo entre semana, pero su compañera de trabajo la había invitado a aquellas cervezas como muestra de agradecimiento por todo lo que Nahia siempre había hecho por ella.
Al acabar el concierto y con toda la gente fuera del local, una especie de bar donde se celebraban conciertos privados de vez en cuando, Nahia se dispuso a recoger y a limpiar como bien había prometido a su jefe. Este le había dejado asistir a ese concierto en horas de trabajo y completamente gratis si luego se quedaba y recogía todo.
La banda ya se había marchado, su compañera de trabajo Maritza le había dicho que el grupo tenia prisa porque habían quedado con un periodista, cosa que entristeció un poco a Nahia porque le hubiera gustado conocer al grupo personalmente. No se consideraba la típica fan obsesionada que tenia su cuarto lleno de fotos del grupo, pero se estaría mintiendo a ella misma si dijera que no le hubiera gustado tener un autógrafo de “Shootmoon”.
Conecto su Iphod a los altavoces del local y puso play con el mando a distancia que se guardo en el bolsillo trasero del pantalón. Por los altavoces empezó a sonar una canción del grupo de música “Travis” titulada “Why does it rain on me?”[3] y Nahia empezó a saltar, bailar y cantar mientras recogía todo. Se sentía feliz, llena de vida, por primera vez en mucho tiempo sintió que las cosas podían funcionar y salir bien. Subió al escenario de un salto, la música seguía sonando, la canción aun no había acabado y de repente cuando estaba cogiendo el micrófono que había usado el cantante y mientras se seguía moviendo al compas de la música, un fuerte ruido, como de un objeto cayendo a sus espaldas, la sobresalto.
Se dio la vuelta de golpe, y vio que el micrófono del fondo, el que había usado el batería del grupo, el que se encontraba justo al lado del telón rojo que se extendía a lo largo del escenario estaba en el suelo. Agarro el atril de hierro que sostenía el micrófono y lo empuño como si de una espada o bate de beisbol se tratara.
-¡Seas quien seas! –grito Nahia en dirección al telón- ¡Sal ahora mismo o te juro que llamo a la policía!
Nahia no tenia miedo, sabia como manejar aquella situación, había asistido a un curso de defensa personal y era fuerte y rápida. Si aquella persona se disponía a atacarla sabia que podía llegar al teléfono a tiempo para llamar a la policía antes de que la alcanzara, además de que podía golpearla con el palo del micro y dejarlo inconsciente.
Y de repente, de detrás del telón rojo, justo por el centro de este, salió alguien a quien no esperaba… era nada más y nada menos que el cántate de “Shootmoon”, el cantante que hace un rato acababa de escuchar en directo cantar.
-Perdona- dijo él mientras caminaba en dirección a ella- mi intención no era asustarte, perdón enserio….
Nahia no respondió, bajo el micro y lo dejo otra vez en el suelo, la música seguía sonando a pesar de que ahora solo era un sonido apenas audible de fondo. No entendía que hacia aquel joven allí y lo peor de todo era que la a pillado bailando como una loca, quería morirse de vergüenza…
-He venido a buscar una cosa que me había dejado y bueno no quería molestar… Nahia saliendo de su trance momentáneo presiona el botón off del mando y la música se paro.
-Eeeeeh… no pasa nada, es decir… solo estaba… recogiendo y bueno…
-¿Es que tu trabajas aquí?- dijo él sorprendido interrumpiendo el penoso tartamudeo de ella.
-Emmm… si.. ¿hay algún problema? –dijo en tono seco mientras adoptaba una postura erguida y confiada dejando atrás ese momento de vulnerabilidad que había tenido a causa de la sorpresa de verlo a el allí.
-No, no, es decir, es que te he visto antes en el concierto y bueno eres muy joven. Solo tienes 18 años y bueno, no es muy normal que una chica traba…
-Espera, ¿como sabes que tengo 18 años?- le interrumpió.
-Eeeeeh… bueno… he dicho 18 por decir un numero, como podría haber dicho 16 o 19…
-Claro…
El joven cantante se acerco un poco a Nahia y recogió el micro del suelo que había tirado sin querer momentos antes. Se siguió acercando hasta que se paro justo enfrente de ella, la miro a los ojos mientras intentaba entender a aquella chica que resultaba ser un verdadero misterio para él.
-Lo siento enserio, lo ultimo que quería era asustarte…
Ese chico que la miraba fijamente era extraño… pero extrañamente familiar…
-¿Nunca nos hemos visto antes? –inquirió ella con absoluto descaro. Al parecer al chico aquella pregunta le puso en un estado de incomodidad y nerviosismo. Abría y cerraba los puños y miraba de un lado al otro como intentando buscar un sitio por el que escapar.
-No que va, o sea… yo es la primera vez que te veo. A lo mejor me has visto en algún cartel publicitario o en alguna revista…
-No, imposible –lo interrumpió- en vuestros carteles publicitarios no salís vosotros sale vuestro logo y tu siempre en las revistas que sales de espaldas. Y en las fotos del álbum salís todos medio disfrazados, así que bueno, no te he visto hasta hoy…
El joven cantante se quedo callado sin saber muy bien que decir. Maldecía interiormente haber tirado el micro, si hubiera sido mas precavido con lo que hacia ahora estaría fuera de aquel local sin aquellas preguntas, a las cuales no quería responder.
-Eeeemm…. Bueno no se, creo que debería marcharme, es tarde y querrás acabar de limpiar todo y bueno…
-Ahí si perdona… no quería entretenerte…
Nahia sonrió despreocupadamente, y aquella sonrisa provoco en el joven un cosquilleo desde la cabeza a los pies y sin quererlo se encontró devolviéndole la sonrisa. ¿Qué le ocurría? ¿Por qué aquella joven le hacia sentir tan extrañamente bien?
Los dos se quedaron callados mirándose unos instantes más, hasta que el decidió romper aquel extraño momento que los tenia atrapados en el tiempo.
-Bueno… pues adiós, encantado de conocerte emmm…
-Nahia
-Nahia! He bonito nombre…. Yo me llamo Molk
-¿Molk? Pensé que te llamabas Alan…
-Bueno… Alan es mi nombre artístico, mi representante pensó que seria bueno que de cara al publico tuviera otro nombre, no se… cosas de representantes.
-Ah….- Molk se dio la vuelta y fue caminado en dirección por donde había entrando, es decir, la puerta de atras- ¡Espera! Que te acompaño hasta la salida así ya cierro… aunque debería estar ya cerrado…
-A vale…
Ella caminaba por detrás de él, se encontraban tan cerca  el uno del otro que Nahia podía oler el aroma que desprendía el joven cantante, a menta fresca con un toque de sal de mar.
Él abrió la puerta trasera que daba a un callejón sin salida y se dispuso a marcharse pero se quedo un momento sujetando la puerta quieto, como dudando de lo que iba a hacer a continuación.
-¿Pasa algo? –dijo Nahia al ver que no se movía de su sitio.
-¿Como lo haces? – le pregunto mientras se giraba y se colocaba justo enfrente de ella.
-¿El que?
Molk no supo como continuar, ¿como le explicaba aquello? ¿Como le explicaba que desde el primer momento en que la vio lo dejo intrigado y fascinado al mismo tiempo por aquello que ella hacia? Simplemente no podía…
-Nada, da igual, era una tontería. Bueno encantado de conocerte Nahia.
-Lo mismo digo… -respondió ella mientras aceptaba la mano que él le extendía como gesto de despedida. Cuando sus manos se tocaron una fuerte chispa como de electricidad los quemo y los dos retiraron sus manos en un acto reflejo. Nahia miro su mano como comprobando que estaba bien, le ardía, como si se hubiera quemado, a pesar de que no tenia ninguna marca
-Perdona… habrá sido culpa mía, al tocar la guitarra eléctrica queda electricidad a veces en las manos y bueno, lo siento…
A Nahia esa explicación no le pareció muy coherente ya que lo que ella había sentido había sido más que un simple paso de corriente, había sentido como si miles de voltios le recorrieran la mano y se la quemaran.
-Tranquilo, no pasa nada…
-Bueno, adiós… - Y el joven cantante se dio la vuelta y se fue apresuradamente. La puerta se cerro tras el dejando a Nahia otra vez sola en aquel lugar.
¿Qué demonios acababa de pasar? Realmente se sentía como si hubiera vivido el momento más raro de la historia, uno de esos momentos que te dejan con mil preguntas de por medio. ¿Cómo había entrado aquel chico? ¿Realmente había ido allí porque se había olvidado una cosa? ¿Qué había sido aquella especie de chispa que había sentido al tocarlo? ¿Y porque le resultaba tan absurdamente familiar aquel joven cantante?
Movió la cabeza de un lado al otro, como intentando disuadir todas aquellas preguntas sin respuesta de su cabeza.
Se puso a recoger otra vez, esta vez en silencio, sin música que la acompañara.
Recogió todo el escenario, toda la barra de bar, limpio y barrio todo el local. Fue a la parte trasera del telón para apagar todas las luces del escenario y vio un par de cervezas encima de una pequeña mesa de madera de té situada en el centro de unos grupo de dos sofás  verdes de rayas viejos y desgastados en los que solían sentarse a descansar los grupos que tocaban en aquel bar y en el que muchas veces encontraba a Maritza durmiendo en su hora de descanso. Cogió las cervezas y paso un paño por encima de la mesa. Miro a su alrededor y de repente percibió algo en uno de los sofás. Se acercó y vio que una especie de libro se escondía en un hueco del sofá. Lo cogió y lo miro con detenimiento mientras lo sostenía entre sus pequeñas manos. Era de un color marrón-anaranjado, parecía antiguo. Leyó el titulo escrito en letras doradas: “Doble infinito”
Paso el dedo por encima del símbolo de debajo del titulo que ella identifico como un doble infinito. Lo abrió y vio que en la primera pagina escrito en tinta con una perfecta caligrafía ponía:

Nahia supo en ese momento a quien pertenecía aquel libro cosa que le provoco un revoloteo en el estomago, al sabes que volvería a ver al cantante que había transformado su vida, sin que ella supiera nada, en el comienzo de algo…



(1) http://www.youtube.com/watch?v=Y3LjottFMHk
(2) “Porque la vida es efímera
Si, pero yo te amo…

Y mi amor te rodea como éter

en cada cosa que haces.
Pero si das un poco de amor, puedes conseguir un poco de amor para ti

No rompas su corazón”

(3) http://www.youtube.com/watch?v=8vIHsKKv_CI

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