Se despertó de golpe y asustada. Miro hacia el pequeño reloj
de su mesita de noche, marcaba las 6. Sus mejillas estaban mojadas a causa de
unas pequeñas lagrimas que se deslizaban por su rostro. Había tenido otra
pesadilla, la misma pesadilla que se repetía cada noche…
Se movió inquieta en la cama, mientras un escalofrió le
recorría todo el cuerpo. Cogió la colcha que se había caído al suelo y se la coloco
bien para taparse todo el cuerpo. ¿Por qué no paraba de tener esa pesadilla?
¿Significaría algo?
Desde que había comenzado su ultimo curso en la escuela
pasaba mala noche. Las primeras semanas lo achacaba a los nervios y al estrés,
pero después de varios meses sabia que ese no era ese el motivo. Pensó que en
relación al año anterior tampoco habían cambiado tantas cosas, el colegio
seguía siendo el mismo, sus amigos seguían siendo los mismos, su trabajo seguía
siendo el mismo, las expectativas que tenia en cuanto a la vida eran las mismas
y los profesores seguían… no, habían cambiado los profesores, o por lo menos
uno. ¿Seria esa la causa de sus pesadillas? Cerro los ojos intentando encontrar
respuesta a su pregunta. Era una locura pero también era cierto que su nuevo
profesor de historia del arte la ponía enferma, no se caían nada bien entre los
dos, acababan todas las clases discutiendo sobre diversos temas como la suerte,
la vida, el amor, las expectativas… tenían puntos de vista completamente
opuestos, pero esa no era la causa de que le cayera mal, no. La causa de su
supuesto “enfado” con aquel profesor de historia de arte que no llegaba a los
40 años de edad, alto, delgado pero fuerte, con el pelo negro como la noche y
ojos verdes como la hierva que crece en primavera y según sus compañeras de
clase (aunque ella totalmente desacuerdo con aquella opinión) “súper atractivo
y sexy”, la ponía enferma por su prepotencia y su arrogancia. Se paseaba por
los pasillos del colegio seguido, de un grupo de alumnas babeantes, con un
andar que desprendía arrogancia a cada paso que daba y una sonrisa perfectamente
blanca de prepotencia que te decía “mírame
soy perfecto, soy un dios”. Que asco
le daba, sí, asco, esa era la palabra. No soportaba a la gente como él, gente
que cree que el mundo gira entorno a ellos y que son superiores a todos.
Abrió de nuevo los
ojos y se levanto de un salto de la cama. Aun quedaba una hora para que
sonara el despertador pero se negaba a volver a ese mundo de pesadillas. Se
puso sus zapatillas y se deslizo, como si estuviera haciendo esquí de fondo por
el pasillo hasta llegar a la cocina. Encendió la cafetera y mientras esta se
calentaba se sentó en la encimera de mármol. Un flasback al pasado la atrapo
haciéndole recordar:
-Buenos días
a todos y a todas- dijo su nuevo profesor de historia del arte- como ya bien os
habrá comentado vuestra tutora, voy a ser vuestro
nuevo profesor de la fantástica asignatura de historia del arte.
Sustituyendo así a la profesora Sandra que como también
os habrán comentado se ha jubilado este mismo año.
Lo primero que
pensó ella era que iba a ser todo un
fastidio no tener a Sandra aquel año.
Se llevaba realmente bien con aquella profesora, la adoraba y adoraba aquella
asignatura. Miro fijamente a su nuevo
profesor mientras explicaba el programa de todo el año.
En un primer momento parecía un hombre simpático,
sonriente y apasionado por el mundo del arte y pensó
que se llevarían bien. Pero entonces miro a toda la clase
y paseando la vista por todos los pupitres, se dio cuenta de las caras de
embobamiento de todos sus compañeros. Parecía que
todos estaban bajo una especie de hechizo que los hacía
mirar a aquel profesor con absoluta fascinación como si
fuera un dios o un superhéroe. Lo miro otra vez a él
y presto atención a lo que decía
y que tenia cautivada a toda la clase.
-…y no quiero que
la gente se tome esta asignatura a la ligera, ni la subestime. Es una
asignatura que va mas haya del arte, y espero que cuando acabéis
el curso seáis un poco menos ignorantes e incultos de
todo aquello que os rodea. Porque sinceramente podéis
saber muchas matemáticas, mucha física,
química etc. Pero si no sabéis
lo que os voy a enseñar yo, no llegareis ni a fregar suelos en
este colegio. Si alguien cree que puede ser mas listo que yo ya puede
levantarse de su sitio e irse. – izo una pausa mirando fijamente a todos sus
alumnos. Ella no se lo podía creer, como un hombre podía
ser tan arrogante, todo lo que había dicho lo había
dicho con un tono de desdén y de superioridad inigualables. ¿Qué
demonios se creía aquel hombre? ¿Dios? Aunque por la forma
en que lo miraba toda la clase si que lo parecía ¿Qué
les pasaba a todos, no veían y escuchaba lo mismo que ella?
-Bueno visto que
nadie se levanta os voy a dejar algo muy claro para que nadie luego se me venga
a quejar por las notas de clase. Yo –dijo señalándose
con el dedo- soy un diez, nadie de aquí sabe más que yo,
y me habéis dado la razón
cuando nadie se a levantado y se ha ido.- sonrío creídamente
sabiendo que él tenia razón- Y
vosotros desde ahora partís de un cinco, porque supongo que algo os
habrá enseñado Sandra durante todo el anterior año.
A partir del cinco vosotros mismos y con lo que me demostréis,
seréis los que decidáis
si sois más que un mero cinco. Y al final del curso,
si creo que alguien es merecedor de un 10 tendrá a cambio
más que la buena nota, pero tener claro que
es casi imposible llegar a mi nivel.
Toda la clase se
quedo en silencio, asombrados y fascinados por las palabras de aquel profesor.
Ella que también estaba asombrada y fascinada por lo chulo
que se creía aquel hombre y entonces dijo en voz alta:
-Perdone – él
la miro con ojos asombrados como si le sorprendiera que alguien se atreviera a
hablarle – ¿y quien es usted?
-¿Cómo?
– dijo sorprendido por la pregunta de aquella joven de pelo y ojos castaños.
-¿Qué
quien es usted? Como se llama, porque durante toda su presentación
y su discurso de dictador no nos ha dicho como se llama. ¿O es que acaso
pretende que le llamemos señor 10? –dijo ella con tono despectivo hacia
él
Toda la clase se
quedo en un primer momento helada por las palabras que había
dicho su compañera pero después
uno de sus compañeros empezó a reír
y todos le siguieron a coro. El profesor “10” puso orden y silencio enseguida y
dijo:
-¿Cómo
se llama señorita?
-Nahia
-¿Nahia?
-Sí
¿algún problema?
-No que va. ¿Usted
sabe señorita Nahia que significa su nombre en
euskera?
-Sí,
lo se –respondió cortantemente- Zein da zure izena? (1)
-Euskera hitz egiten
duzu? (2) –dijo con
asombro
-Solo un poco, bueno ¿va a responder a mi pregunta? ¿O es que le gusta
hacerse derogar?
-Me llamo Derek
-dijo mirando a Nahia directamente a los ojos
En ese momento sonó
el timbre y todos los alumnos se pusieron a recoger sus cosas y se fueron.
Nahia también recogió sus cosas
y cuando paso por al lado de aquel profesor de ojos verdes como la hierva que
crece en primavera oyó que este le susurraba:
-Agur – que significaba “adiós” en una
lengua que solo había oído hablar a otra persona desde hacia años
Volvió a la realidad desde aquel flasback gracias a que la
cafetera le avisaba de que estaba lista con un pitido. Se hizo un café y
mientras se lo tomaba se puso ha hacer unas tostadas y a freír beicon. Mientras
este se freía lentamente en la sartén otro recuerdo, del pasado sobre aquel
extraño profesor al que no soportaba, le vino a la mente:
-Y esta obra
escultórica llamada “Eros y Psique” del artista Cánovas
–dijo Derek señalando hacia la imagen que
-Perdone –dijo
Nahia levantando la mano- Perdone pero
no estoy de acuerdo con lo que acaba de decir
Derek miro a Nahia
a los ojos intentando descifrar en su mirada si aquella interrupción
la había hecho para llevarle la contraria como
todos los días desde que empezó
el curso y provocarle.
-Dígame
señorita Nahia – dijo con un tono de desdén
– En que no esta de acuerdo
-En que el amor
entre Eros y Psique sea el amor perfecto y que debamos llegar a aspirar a tener
un amor así
Derek se veía
totalmente descolocado ¿cómo podía cuestionarle una cosa así?
En todos sus años de existencia aquella obra en concreto
había representado para él
el ideal perfecto de amor, era una obra que con solo mirarla le llenaba, una
obra que se había convertido en su máxima
aspiración en su vida, encontrar un amor como el de
Psique y Eros.
-Sabe que lo que
esta diciendo es una completa locura ¿no?
-No, la locura es
que usted piense que esa obra y el significado que guarda sea a lo que tengamos
que aspirar
-Explíquese
por favor
Nahia sonrió
como si realmente estaba esperando que aquel profesor de ojos increíblemente
verdes le diera el turno de palabra. Su mirada era la misma que la de un león
mirando a su presa, poderosa con ansias de devorarlo.
-Para empezar, el
amor entre estos dos personajes no es perfecto porque si Psique realmente
hubiera amado a Eros esta no hubiera encendido la lámpara
para ver quien era su amado
-Todo amor tiene
su pequeña imperfección que lo
hace perfecto.
-Si pero
encendiendo la lámpara, Psique perdió
lo mas importante de una relación amorosa, la confianza. Psique tentada por
sus hermanas desconfió de Eros, si fuera una relación
perfecta no hubiera desconfiado de este.
-Psique cometió
un error –respondió Derek- pero se arrepintió
y casi dio su vida para lograr que Eros le perdonara. Además
te estas equivocando al decir que lo mas importante de una relación
es la confianza en el otro.
-¿A si? ¿Pues
entonces que es lo más importante? –dijo con un tono de
verdadero enfado, no soportaba a aquel profesor. Que sabrá
el de amor, él que era un hombre prepotente y arrogante
no podía saber nada. Nahia estaba disfrutando de
verdad con aquella discusión, le estaba encantando demostrar que ella,
como siempre, tenia razón, y lo estaba logrando hasta que su
profesor dijo:
-El amor. El amor
es lo más importante en una relación.
Es el mismo amor el que nos lleva a confiar en la otra persona, pero es también
cierto que el amor tiene sus debilidades pero en esta historia se demuestra que
a pesar de haber cometido tal error, Psique se arrepiente terriblemente y es el
amor que siente hacia Eros la que la lleva a querer enmendar su error y a casi
dar su vida por él. Y es el amor de Eros que siente hacia
Psique el que le lleva a perdonarla y a despertarla del “sueño
estigio”. Es cierto que la confianza es muy importante pero es el amor el que
nos lleva a cometer un locura como querer a una persona que una vez te
traiciono
De repente le llego un olor a quemado que la saco de golpe
de aquel estado de somnolencia en el que había caído Nahia. Era el beicon que
se estaba quemando.
-Mierda, mierda, mierda –dijo mientras apartaba la sartén
del fuego y con un tenedor sacaba el beicon y lo ponía en un plato- maldita
sea…
Apago el fuego y se quedo parada de pie enfrente del plato de beicon quemado, mirándolo con
pena y rabia a la vez. Pena porque se había cargado su desayuno y rabia por la
razón que la había llevado a distraerse y quemar el beicon.
-“una locura como querer a una persona que una vez te
traiciono” - dijo en voz alta y poniendo tono burlón – maldito inútil… se nota
que a él no le han traicionado nunca. Si supiera lo que duele que te traicionen
mirarías esa puñetera obra de arte con otros ojos….
Nahia tenia la costumbre de pensar en voz alta, los que la
conocían bien ya sabían que no hacia falta que respondieran a esos
pensamientos, pero aquellos que no la conocían, se quedaban siempre un poco
desconcertados ante tal costumbre.
Cogió el plato de beicon y lo puso en la mesa de la cocina.
Se sentó apoyando los codos en la mesa y escondiendo la cabeza entre las manos.
-Oh Nahia no sabes
cuanta envidia te tengo.
-¿Envidia?
¿Envidia por que? – respondió a su amiga Sam cuando salían
de clase de historia del arte.
-¡Por como te mira
Derek! Ese cachas de ojos verdes… que tremendo esta el condenado
-¿Y como me mira
si se puede saber? ¿Con asco, desprecio,
odio, repulsión….?
-¡Alaaaaa! ¡Pero
que dices! ¡Te mira con completo deseo, esta enamoradísimo
de ti!
-jajajajjajajajaajajajajajja
clarooo…. Jajajajajjaja solo te falta decir que es un dios y que es comedido y
humilde…
-No se porque te ríes
cuando sabes que tengo razón… -dijo su amiga – además
tengo la teoría de que Derek es un vampiro.
-Pero Sam… ¿tu te
estas oyendo?
-Sí
y todo lo que digo es cierto y tiene su explicación.
-¿A si? Pues venga,
explícate –dijo deteniéndose colocándose enfrente de ella
-Para empezar
Derek es un pivon y todos los vampiras son guapísimos
-Claro como has
visto tantos vampiros…
-Pues sí,
en la serie de televisión Crónicas
Vampíricas todos los vampiros que sales son dioses griegos. Además,
si te fijas Derek cuando explica las cosas de historia las explica muchas veces
como si el las hubiera vivido, como si hubiera estado allí
cuando sucedía, y eso es porque como es un vampiro, es
inmortal y debe de tener muuuuchoooos años
-Sam –dijo Nahia
colocando las manos en los hombros de su amiga- Derek, ¡NO ES UN V-A-M-P-I-R-O!
-Sí
que lo es, y ademaaaas le GUSTASSSSS. Y mucho por lo que veo en clase
-Ahí
que tonterías dices
-Os pasáis
las clases discutiendo además a ti también te gusta
-¿¿QUÉ?!
¿¿¡¡Pero estas loca!!??
-Hombre te
encanta, te encanta y te encanta llevarle la contraria para discutir con él
y que crezca tu enorme ego para demostrar que tu tienes razón,
cosa que no siempre es así porque a la vez que tu repartes “zascas” él
te los devuelve. Nahia admítelo… te encanta.
-No, no es verdad,
y no voy a admitir cosas que no son.
-Sí
que es verdad, y todos pensamos lo mismo. Ya veras que acabareis juntos
-¡¡SAM!! ¡Que es
mi profesor! Y además es un viejo
-si, si… un viejo
que esta tremendo. Deja de intentar tener razón porque
no la tienes y cuando acabéis juntos te diré
con mucho placer: ¡TE LO DIJE!
-¿Nahia? ¿Te sucede algo?
Nahia dio un respingo en su asiento y se giro de golpe.
-No que va, simplemente estaba pensando….
Su compañero de piso Ricardo al que ella le gustaba llamar
Ricky se acerco y le dio un beso en la mejilla.
-¿qué tenemos para desayunar? -Dijo sentándose en la silla
de enfrente de la de Nahia
-Carbón – respondió ella mirando decepcionada el plato con
el beicon quemado
- Mmmmm… -dijo cogiendo un trozo de beicon- carbón con sabor
a beicon mi favorito- Y se lo metió entero en la boca. Nahia se rio
descontroladamente por el comentario de su mejor amigo y compañero de piso.–
¡Oooh Nahia es el mejor trozo de carbón con sabor a beicon que he probado en la
vida!
Nahia se sigo riendo, le encantaba aquel chico que tenia
enfrente, siempre sabia como hacerla sonreír, era una de las personas más
increíbles que conocía.
-¿Alguna vez te he dicho todo lo que te quiero? – le dijo
ella entre risas
-No – dijo bajando la cabeza y poniendo pucheritos como un
niño pequeño cuando no le dan un caramelo- nunca me lo has dicho y por eso
lloro todas las noches…
Nahia se rio de él, se levanto de la silla y se acerco a la
silla donde aun estaba sentado él. Lo abrazo por detrás y le dio un sonoro beso
en la mejilla.
-Pues sí, te quiero mucho, mucho, mucho, mucho,
muchichisisisisimoooo
-Más que al chocolate?
-Sí, más que al chocolate y no sabes lo mucho que me gusta
el chocolate
-¿Que no lo se? Recuerda que soy yo el que va a comprarte
chocolate a las 4 de la mañana solo porque te a entrado un antojo tremendísimo
de chocolate.
-Sí, exacto, por eso te quiero tanto – y le dio otro beso en
la mejilla y seguidamente le lamio la mejilla con la lengua o como ella lo
llamaba, le dio “un beso de vaca”
-¡No te has atrevido a hacerlo! –dijo el medio riéndose y
levantándose de la silla
-Yo creo que sí- dijo ella retrocediendo lentamente mientras
intentaba aguantarse la risa
-Pues si quieres guerra…- dijo mientras se acercaba a ella-
¡guerra tendrás! – y se lanzo a por ella, pero Nahia reacciono a tiempo y se
escapo corriendo hacia el otro lado de la mesa. Ricky la siguió corriendo
intentando alcanzarla pero ella era muy rápida y se le escapaba.
-Oh Ricky, Ricky, Ricky…. Que no ves que no puedes
atraparme.
-¿Me estas retando? –respondió mientras le miraba de forma
juguetona
-Tal vez…
Y Ricky volvió a lanzarse para cogerla pero esta de nuevo le
esquivo. Empezaron a perseguirse dando vueltas alrededor de la mesa de la
cocina, hasta que para la sorpresa de Nahia, Ricky pasando por encima de la
mesa por un salto, se tiro encima suyo y la derribo contra el suelo. Los dos
quedaron tumbados en el suelo riéndose descontroladamente
mientras el uno al otro se intentaban hacer cosquillas.
-Va, va para –dijo Nahia entre risas
-¿Acaso estas pidiendo clemencia? –respondió él también
riéndose
-No, digo que pares porque sino, no llegaremos al colegió –
Ricky paro de hacerle cosquillas y se quedaron los dos callados, en el suelo,
respirando fuertemente a causa del esfuerzo de haber corrido.
-Ya son las 7 y media…. –dijo Ricky mirando el reloj-
tendremos que hacer un dance para
llegar – un dance era una expresión
que se había inventado Ricky, y era poner música de fiesta y hacer todo,
ducharse, cambiarse, desayunar… mientras bailaban descontroladamente. Habían
comprobado los dos de forma muy graciosa y curiosa que cuando hacían todo
bailando, mientras escuchaban música
marchosa de fiesta, que iban el doble de rápido de lo normal. Ricky había
llamado a ese fenómeno dansimania y
ella había incluido a su diccionario personal aquella expresión.
-Estoy muy cansada para hacer un dance ¿lo dejamos para esta noche?
-Que pasa, ¿te has
olvidado ya de lo que tienes esta noche?
-¡OSTRAS! – grito mientras se incorporaba de golpe- ¡es
verdaaaad! ¡El concierto!
-Exacto, el concierto que tu llevas esperando desde hace mil
millones de siglos.
-¡Ooooh Ricky que guay! – se levanto corriendo y dejando a
su amigo en el suelo corrió hacia la ducha y grito excitada- ¡Hoy va a ser el
mejor día de mi vida! ¡Y nada me lo va a estropear! ¡Ya veras!
Y Nahia tenia razón, iba a ser el mejor día de su vida hasta
la fecha, pero lo que no se podía imaginar, era que su vida iba a cambiar por
completo ese mismo día.
(1)
<<Zein da zure izena>> es euskera y en español seria
<<como se llama?>>
(2) <<Euskera hitz egiten duzu>> es euskera y en español seria <<¿habla usted euskera?>>
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